viernes, junio 08, 2012


Pasa la vida, no será la soberbia.

Recuerdo que cuando era una adolecente era mucho más valiente que ahora, me parece que a medida que vamos creciendo, nos vamos haciendo más cobardes. La vida se sumerge a estas  ansias de mantenerse seguro de la muerte, mantenerse seguro frente a lo que los demás puedan decir de nosotros, nos resguardamos, tenemos miedo de nosotros mismos, de lo que podemos pensar y lo que no nos atrevemos a pensar.
Recuerdo que cuando era adolecente, pensaba menos y vivía mas, la pajería mental es algo que proviene del volverse viejo y medio agotado de la vida, la neurosis proviene del deber, sino fuera así,  los cuestionamientos no ocuparían tanto de nuestro tiempo libre, los cuales finalmente no remiten los hechos, las ansias de control nos llenan de esa basura mental que nos mantienen estáticos, nos absorben las energías para pegar los saltos, el pensar tanto no nos evita el sufrimiento, el sufrimiento finalmente es inevitable, la higiene mental, social y la vida light  en toda su amplia gama de sentido nos hace creer que debería estar fuera, pero es parte, es parte de ti y de mi y de los otros, es parte de todo.

viernes, marzo 30, 2012

Ovario Poliquístico

Anhelo la templanza creativa que destruye, que destruye y crea a la vez, a la claridad mental grandiosa que dentro de este mundo pocos han conseguido. Es tan fácil alejarse del camino, es tan fácil dejar caer los brazos y ceder, ya sea a la rutina, al amor, a las drogas o a la locura.

Son tantos los caminos y vidas que se asoman en el camino, tanta fascinación tanta vida, que se me es fácil dejar escapar el tiempo solo contemplando, solo mirando, observando , tanto me maravillo, que se me van los segundos de a pedazos, los minutos y muchas veces las horas. Reniego del tiempo es oro y muchas veces descanso en mi relajo. Como el relajo que me aqueja esta noche. No quiero cuentas regresivas, no quiero tiempo, no quiero bienvenidas ni mas despedidas dentro de esta fractura temporal en la que he encaminado mi vida, por que el esperar me recuerda el tiempo, me revive el tiempo y eso me vuelve triste, me gusta sentir ver pasar los días y no saber, y que no me importe, o que me importe poco, o que no exista, o que simplemente no exista para mí.

Pero aún tengo miedo Torero, a un temo, temo a mi pasión, es a lo único que le temo, porque es lo que más me daña, tener que decir que no, cuando aun tengo ganas, tener que tener cojones cuando tengo un ovario poliquistico, me angustia tener que contener, tener que guardar, tener que recibir en vez de expulsar, tener útero y deseos de Libertad, de quietud, de calma. Aún leo los mismos poemas repetidos y me abandero con las ansias libertarias de otros poetas fracasados que no conozco, Gracias a mis amigos y a mis desconocidos, que siempre he confiado en su bondad, Gracias por los favores recibidos, por los momentos compartidos, Gracias por escuchar y leer a veces cuando me nacen estar ganas locas de escribir, que me sale de adentro, de mi trasnoche melancólico, de esta juventud, de esta euforia, de esta vida, que vivo, que vivo intensamente , la que a veces me cansa, de mi vagabundaje mental, de mi clandestinidad, de lo prohibido, de mi no oficialidad, de mi espíritu, de mi no pertenencia, de esto que a veces suelo hacer y que no suelo ser.

sábado, enero 21, 2012

porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.

( Gioconda Belli)



Me desprendo, poco a poco me voy desprendiendo y comienzo a convertirme en mí, en mi vagabundaje solitario y pensamiento Incoherente, algo que asumo plenamente, lo mismo que hace algún tiempo trate de maquillar, con discursos perfectos y disciplina intachable.
Como buena estudiante de psicología, buena mujer y buena hija, deje de lado mi inconsistencia natural, ese revoltijo pleno de cosas que soy y que abandoné por una deseada aceptación insípida, por ser gusto de los demás, por cumplir con requerimientos agónicos, por íntegra, por figura admirada.
Pero hoy desecho todo aquello, y como dice Gioconda, también la aborrecida aceptación mundial.
Me libero de los otros sin dejar de amarlos aunque sea un momento, me desheredo de las exigencias bien cumplidas y me entrego a la falla, al error, me entrego a mi humanidad defectuosa y soy más feliz, desheredo a los demás de sus futuras conductas que podría aprobar o desaprobar, y aun así los amo, me entrego al sentimiento que me alberga y que hace que mi corazón explote, me entrego a la dicha de esta felicidad mal lograda, cuestionada y fallida, dejo de lado los vicios que me atan a una supuesta perfección innata, y recorro todo los caminos del error y me convierto en un ser aún más feliz, odio la latencias y todos los espacios muertos del no sentir, me hago mía liberando a otros, soy capaz de comprender y amar y me convierto en un ser tremendamente dichoso.

Repito y repito/Repito y Repito

miércoles, enero 04, 2012

Somnolienta, paseo largo rato en mi bicicleta vieja, heredada por generaciones olvidadas. A veces camino a su lado, llevándola a pie con mis manos llenas de callos, otras veces me subo a ella y pedaleo con fuerzas invocando el fin

domingo, diciembre 25, 2011

Hace unos segundos no existía... Ahora si.

viernes, diciembre 23, 2011

No me arrepiento de nada
Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
—ellas habitando en mí queriendo ser yo misma—
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
—en horas de oficina—
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.


GIOCONDA BELLI
me llegas al ùtero.

domingo, diciembre 18, 2011

Las penas del amor simbiótico

La tangible realidad y toda la carga moral, desde que Eva salió de la costilla de Adán, nos subyace a adquirir confusos patrones de comportamiento sin sentido, ilógicos, en torno a lo que se entiende por amor.
Las ansias de vínculos fusionales y la culpa frente a detalles de la vida, nos someten a una vida infeliz, prejuiciosa y hasta auto flagelante, donde a veces la culpa aparece como un misterio sin resolver.
La práctica sobre las formas vinculares del amor son un bazofia, los celos, las confusiones y el deseo de poseer, son infecciones que enferman nuestra alma, amar se mal entiende, la posesión una instancia segadora, la libertad, el miedo de perder al objeto.
Es fácil caer en el navío de la locura, es fácil caer en las penas del infierno terrenal, el fácil querer adueñarse de un alma misteriosa, desprender a esta alma de su fulgor. La decadencia de la humanidad nos incita a adormecer la belleza de la vida que se ama, de cortarle las alas, de no querer dejarlo ir, se nos enseña a amar por convención, lo que vuelve todo más confuso, más cruel, más doloroso.
Se nos enseña que es lo que tenemos que sentir frente a determinadas situaciones, se nos enseña la flagelación violenta hacia el otro si sus decisiones o conductas traicionan nuestro ego, nuestro narcisismo. Nos miramos al espejo para luego indicar a los demás como ellos deben de actuar frente a nosotros.
Se nos enseña a sentirnos vacios y a creer que el vacío existencial viene de ante mano, por lo menos inmediatamente después del corte del cordón umbilical ¡qué hecho más violento si nuestra existencia se sustenta de la simbiosis junto a un otro!
A veces la vida nos hace desear de forma simbólica una fusión de siameses , lo imposible se nos exige aunque su existencia sea absurda; tu cabeza, mi cabeza, un mismo cuerpo, tu pene es mío, tu vagina me pertenece, puedo tocarte un seno con mi mano derecha mientras me masturbo con la izquierda , te chupo una teta y siento que no siento nada, porque sentir nada es sentirse bien, apacible, seguro, intocable, me acurruco en tu pecho y es como ser de nuevo una guagua de pecho, cierro los ojos y desaparezco en tu mirada, la vida es cruel cuando no te tengo cerca, la vida es cruel cuando el mundo te hace desaparecer, cuando la ciencia triunfa y hace posible que pueda nacer, que pueda despegarme de ti como si esto fuera un logro.
Como si el logro de despegarme de tu vientre y tener que enfrentar esto sola fuera madurez e independencia.
Ahora soy un coagulo de sangre que alguien tira por el wáter de algún bar rancio, soy la felicidad de una mujer que me ve y celebra que no hay embarazo, que no voy a hacer más que el ente que materialmente alcance a ser.
Ahora soy un coágulo de sangre en el pico de una gaviota, la cual dará de comer de mí a sus gaviotitos, luego seré vómito, luego volveré a nacer.
Esa es la posibilidad que me da la vida, volver a nacer cada vez como si fuera una constante reencarnación, me despego de tu vientre, me despegan de ti, vivo y luego muero. Soy una célula, soy un ovulo fértil, puedo dejar de sentirme sola cuando lo desee, puedo juntarme con un espermiecito amigo y volver a nacer , y volver a desprenderme y comerme ese cordón umbilical que me hace tan dependiente de ti, puedo dejar mi fijación, puedo volverme virgen cuando quiera, puedo engendrar cuando lo desee, puedo seguir escribiendo lo que se me viene a la cabeza, puedo cambiarte por un personaje que nazca de mi imaginación, que se parezca a ti, que se llame como tú, pero que sea otro, un personaje creado por mí para luego yo crearme de él, puedo ser otra persona, me puedo colocar una peluca y ser stripper , puedo alimentarme de tu recuerdo y hacer la muerte con otros hombres pensando que eres tú, podría ser capaz de hacer todo eso, pero no quiero, por que las penas del amor simbiótico me han enseñado…

Un Saludo a todos mis amores simbióticos, a todos los amé, simbióticamente
La Autor

domingo, diciembre 11, 2011



Malú Urriola, me llegas profundo en el corazón

domingo, diciembre 04, 2011

Puerto Montt

Cuando desperté, tenía los ojos hinchados, me había quedado dormida llorando, ni siquiera podía abrirlos. Me miré en el reflejo de mi espejo de mano. Me di pena.
Me vestí lo más rápido posible, tratando de no mirar a nadie, pensando que de esa forma nadie me observaría, él se encontraba acostado a mi lado, no podía mirarlo, el daño había sido tan grande que me asqueaba la sensación, el lugar se volvía nauseabundo, el dolor me mareaba, eché en una mochila las cosas necesarias y camine lo más rápido, queriendo volverme invisible, sentía vergüenza, rabia, dolor, y lo peor, es que me sentía como una niña en una ciudad desconocida.
En la calle llovía, hacia frio, me puse unos lentes de sol, no podía salir a recorrer la ciudad con aquel par de ojos inyectados en sangre, hinchados, como si me hubieran golpeado, él no me golpeo físicamente, pero si hizo relucir en mi alma un dolor, una herida mucho más profunda que cualquier golpe, desde ese momento mi alma albergaría un sentimiento que me perseguiría por largo tiempo.
Camine por Puerto Montt sin rumbo, siempre había querido conocer aquella ciudad, ciudad que ahora odiaba, la odiaba porque estaba lejos de mi hogar, ahora puerto Montt era una ciudad que dolía, desde ahora aquella ciudad era un mal recuerdo, vivido y aun presente, un mal recuerdo.
Me encontraba envuelta en una situación que no entendía, en un lugar que no era el mío, sola, él me había dejado sola, desgarrando las últimas ganas y haciendo consciente el infierno que me depararía el futuro amándolo a él.
Caminando bajo aquella lluvia helada y brisa tibia de costa, me sentía como una niña abandonada, sentía el desamparo a cada paso, me avergonzaba de mí, de mí y de mi estupidez, de mí y de mi desgano. Las ciudades se vuelven eternas y vuelcan toda su miseria cuando ya no existe escapatoria, ahora pienso, la salida debía de haberla hecho en aquel momento, haber agarrado mi mochila y haber huido para siempre, pero lamentablemente la extraña sensación de sentirme una como una niña, ahogaba las ganas de emancipación, amarraba la libertad a cadenas invisibles, cadenas muy difíciles de romper.
¿Qué es lo que podía haber hecho en aquel momento?, las imágenes de la noche anterior se volvían acuosas y me causaban ganas de vomitar, pero me daba pena, me daba pena él, me daba pena él y el amor que irracionalmente sentía por mí, sentía pena, porque en ese momento comenzó a gestarse un odio irremediable, un odio irremediable hacia él y hacia mí, un odio escondido en mis mutismos, que carcomería todos los restos de un supuesto amor, que desde aquella fecha en adelante se haría presente.
Un odio escondido a través de la misericordia, a través del amor cristiano, a través de la culpa, a través del no sentir, del no deseo.

martes, noviembre 08, 2011

No hay modo de escribir correctamente poesía


Me albergo en la existencia de aquellos que aman y odian escribir, como existen otros que odian y aman el sentimiento que les provoca la música o artistas que aman mojando el pincel con su lengua sintiendo las dos cosas a la vez. Sé que existe alguien que espera ese rinconcito apartado de la humanidad para luego salir radiante, corriendo hacia un mundo aventurado, absorbiendo la vida como un trago de whisky y que luego vuelve a ese rinconcito iluminado a desintoxicarse de la línea férrea de la humanidad, pero que no necesariamente desfallece en el jardín, estoy convencida que se necesitan de soledades para inspirar y expirar el humo de una ciudad viva que se adormece y se destruye engendrándose a sí misma.
La ciudad también es un lugar que amo y odio al mismo tiempo, una dialéctica infinita que me entrega y arrebata personas y objetos que se van amontonando lejos de las calles por donde ahora transito. La ciudad hace que me sienta ciudad, el campo hace que me sienta ciudad, el silencio y la quietud hace que me sienta ciudad, si me preguntaran que fui en una vida pasada, creo que diría que fui una ciudad, una ciudad agolpada y llena de bulla en esencia, que a veces se arrastra a la melancolía queriendo dejar de ser ciudad sin poder hacerlo, convirtiéndose la quietud en una proeza casi imposible, privilegio de pocos.

sábado, octubre 15, 2011

Sábado en la Noche

Esta es una de aquellas noches oscuras. Si la noche en vez de luna estuviera llena de luz, igualmente seria una de aquellas noches. El bar de la esquina se encuentra cerrado, lo que resulta de mal augurio para una boca amarga y seca.

Estoy cansada, tengo el cuerpo cortado, en este momento no tengo ganas de hacer nada, aunque las ganas de nada signifiquen quedarse boca arriba tragando el aire seco de una pieza viciada, pensando más de la cuenta, imaginándose escenas inexistentes, sintiendo celos de nadie, que se yo, ganas de nada. Mierda.

Es sábado en la noche, demasiado temprano para decidir ir a la cama, demasiado tarde para animarme a salir a cualquier lugar, en estos casos es cuando la mejor opción es siempre tomar un baño caliente, aflojar los músculos, arrojarse a la desnudez bajo un chorro cálido, acogedor, penetrante. Masajearme el cráneo con la espuma del shampoo, bajar mis manos y masajear todo mi cuerpo con la misma intensidad hasta llegar a mi pubis es algo que me tranquiliza, en un baño a medianoche la soledad nunca es abrumadora, la mente siempre se encuentra en otra parte, un lugar lejano que está dentro de uno, donde no se visualiza nada. Algunos llaman a este estado no pensar, yo prefiero creer que es un pequeño viaje.

Luego de la ducha, observo mi cuerpo aun con gotitas de agua refalando y pienso en el paso del tiempo, miro todas mis marcas e imperfecciones, moretones, rasguños, quemaduras. Marcas que quedan pero que no duelen, puede ser que nunca hayan dolido, puede ser que exista un pequeño deleite sadomasoquista en mi, el cual no temo en asumir.

Elijo la opción número 3, me pongo unos jeans y la polera negra que uso casi todos los días y salgo a caminar, el aire está fresco, el no usar sostenes hace que mis pezones se pongan duros a medida que avanzo la caminata, algo que de un tiempo a esta parte a dejado de importarme, como muchas otras cosas, me siento libre y desprendida de todo un poco, lo que se vuelve un símbolo a la hora de no usar ropa interior.

Extraigo la cola de un caño que encontré en mi pantalón, regalo que una amiga me hizo para el día de mi cumpleaños, fumo en paz y siento que salir fue la mejor decisión. Siempre cuando fumo mi mente vuelve a su centro, pienso más claro y mejor, pienso realmente en las cosas importantes, las pendejerías se quedan en casa junto a mi osito de dormir. Tengo veintidós y aún duermo con un peluche desde los tres años. Mi sobrina de cuatro me lo pidió para dormir y le dije – tu estas muy grande para dormir con peluches - lo abracé me acurruqué y fingí que dormía. Tonterías.

Enciendo un cigarro y me animo a entrar a un bar que esta medianamente cerca de mi casa, al cual nunca había entrado y menos sola. He querido evitar el personaje de la muchacha que se sienta sola en la barra y que pide un trago al barman, es por esto que elegí una mesa al fondo del bar, saque un libro de Miller, el cual leo en ocasiones. El bar está repleto de hombres viendo la repetición del partido de futbol de la tarde. Me apestan y a la vez me causan gracia, me los meto a todos por la raja, ya comencé con pensamientos malignos y negativos, es hora de pedir una cerveza.

Los hombres se extrañan al ver una mujer sola, inmediatamente piensan que necesita compañía, que si esta sola es porque le faltan con quien salir, en fin, esa lógica bien infantil, bien masculina.

-Si salgo sola derechamente es porque no quiero salir con hombres- dije hacia mis adentros y luego al mesero, el cual recientemente me había hecho la estúpida pregunta. Que lamentable que en este mundo de hombres no dejen emborracharse tranquila a una mujer. Sola.

No es que odie a los hombres, No. Mi problema es que me gustan mucho, lo que no quiere decir que me gusten todos, y en esta temporada en particular me gusta uno solo, que me enloquece. Concentro toda mi libido en él y si han pasado más de dos días, me masturbo pensando en su cara.

¿Se preguntaran porque no está ahora aquí conmigo? Yo les preguntó ¿porqué debería estarlo?


viernes, agosto 05, 2011

Señorita

Mujer invisible

Cuerpo inexistente lleno de parafilias y connotaciones

Ángel enrarecido armado con cuchillo de hierro

Una impresión súbita de suposiciones infinitas

Caricias de un hombre lejano

Piernas abiertas al compás

Labios cerrados que evidencian

Su Alma enclaustrada

Corazón rebosante que salpica

Orgasmo pretérito

Ósculo marchito lleno de Malicia fingida

Bienvenida

Un mal escribir Post

Postcoital

Uno corto e invisible

Que se extingue en la caricia

De un dedo propio que oprime un clítoris

El que alberga las ganas de salir corriendo

Por aquellas calles mentales inesperadas

De sensaciones irreales

¿Y el corazón?

El corazón siente paz

jueves, junio 30, 2011

Escritura Erótica
(intento número uno)

Erotismo.

Me gusta observar aquel cuerpo blanco que se ilumina sutilmente en la oscuridad, el cual brilla tan solo por la luz que entra por la ventana.

Su cuerpo blanco parece ser el de un feto enfermo, el que me hace sentir fuerte. Las líneas demarcadas por su delgadez hacen que a ratos me imagine el cuerpo de una mujer, una mujer/niño, la que al momento de mirarla me convierte inevitablemente en una pederasta, con ganas inmensas de poseerla/o, de hacerlo mío, de exprimirlo y sacarle todo lo que lleva dentro, despojarlo de todo, menos de su masculinidad y de su pasión incontrolada.

Cuando me acerco a él y siento el olor de su cuerpo, mí vientre se hunde y se contrae como queriendo controlar unas ganas de orinar invisibles, desplegando un total desenfreno, convirtiéndose en una bocanada que se alberga en mi pecho, la que baja y conecta con mi vientre, humedeciendo mi entrepiernas, sumergiéndome en ganas…

Cuando aquel muchacho hunde su pene en mi vagina, es como morir y salir corriendo desde y a través de mi boca a un campo amplio e inmenso…

El orgasmo que nace en mí, me hace escapar de la vida y correr hacia la muerte sin importarme esta, sin pensar en el desenlace.

Es como ser parte de una trinchera, en un pelotón de fusilamiento, en una masacre, es como ser la última que enfila aquella línea de la muerte y ser la única con ganas de observar la realidad que acontece sin capuchón.

Cuando la bala que me acerca a la muerte recorre la distancia inmensa desde victima a victimario e impacta sin tiempo, es cuando el alma se dispara a sí misma y se da a la fuga, el alma sale corriendo y comienza a escapar de la vida en busca de un no lugar, un lugar mas verdadero.

Cada vez que el pene de aquel muchacho se hunde en mi vagina, cuando este sale y vuelve a entrar , cierro los ojos y vuelvo a observar en la oscuridad aquel recorrido infinito de mi alma, que me aleja de la vida y me acerca a la muerte, no importándome esta.

lunes, junio 13, 2011

No te reflejes

Me gustaría que me escribieran algo bonito, me gustaría que alguien me escribiera algo como lo escribes tú. Lo más poético que me han dicho ha sido que soy como un espejo a destiempo, como una sombra que se enraíza dentro de un tiempo perteneciente a otro, el cual ya no existe.

Como haber desaparecido de un momento a otro, dejar de ser, para convertirse solo en un reflejo que no se condice con esta realidad palpable, como un destello que viene desde el lugar más recóndito de la mente, como una desesperación acuosa, como una angustia intransigente, como una culpa que no deja vivir, como algo que sobrepasa las fuerzas, mis ganas de vivir.

El reflejo nace del no ser, es espejo es un abismo maquinal, donde los engranajes que conforman su estructura fantasma son como guillotinas que cortan lo que no se ve, lo que no se tienta.

Aún me encuentro sumergida en aguas tortuosas, las cuales cada día se empañan mas, encontrando mas respuestas que retuercen los significados, anónimos, cuestionamientos sin dueños, tan poco míos, tan tuyos de un tiempo atrás, y tan poco tuyos en este presente que brilla, donde es aquel chispazo de brillo que me encandila, el que muchas veces me aturde y no me deja ver.

lunes, junio 06, 2011

El Llanto, el cual, No siempre es amargo.


¿Cómo aquel muchacho iba a poder saber si sus lágrimas eran de tristeza, emoción, llanto, rabia o felicidad?

Ella siempre había tenido el mismo problema, no podía expresar de forma diferente todas las emociones que le albergaban, las que eran considerables, es por esto que la mayoría de las veces le era muy difícil expresarse y le molestaba mucho tener que dar las explicaciones pertinentes para identificarle a un otro cada emoción.

A ella le gustaría, alguna vez en su vida, que alguien le ahorrara aquel discursillo sobre las emociones, alguien al que no le fueran necesarias las explicaciones, alguien que entendiera y pudiera distinguir sin preguntar, los diferentes llantos referentes a la inmensa gama de emociones que ella poseía en su interior.

Algo quizás imposible. Es difícil entender a las mujeres, así dicen, ella rechaza el mito y advierte que es difícil comprender al ser humano en su totalidad, independiente de su genitalidad. Aquella mujer muchas veces no se identificaba con la palabra mujer, con la categoría femenina, no es por que quisiera ser hombre, todo lo contrario, el poseer útero es algo que le pertenece a cabalidad. Lo que le incomoda es más bien algo de la palabra, le incomoda el significante más que el significado propiamente tal. Ella sentía que la palabra mujer la limitaba en diversos ámbitos, que incluso coartaba su propio pensamiento, ya que a ella no le resultaba difícil sentir o incluso pensar como un hombre, sobre todo cuando hacía el amor. A veces, le gustaba imaginarse que era un hombre, el cual ostentaba un gran pene, como si este pene imaginario pudiera penetrar y develar todos los secretos de la persona a la cual investía.

La debilidad femenina es algo que la agota, es por esto, que muchas veces procura ser fuerte, imagina ser fuerte, lo pretende, lo pretende incansablemente, y realmente no sabe si lo logra, ella piensa que muchas veces es difícil vivir, pero más que eso, es difícil sentir emociones, y es mucho más difícil cuando se tiene una sola forma de expresarlas. El llanto; el cual, no siempre es amargo.

lunes, mayo 30, 2011

¿ la vida se vive de forma lineal? Para mí la vida es una instancia fragmentada.

domingo, mayo 29, 2011

Porque mi brazo sabe que estando juntos somos capaces de resistir tu falta...


Cuando no estás me faltas como si me faltara un brazo, daría un brazo por no sentir esta falta... daría un brazo, pero no el brazo con el que escribo. El brazo con el que escribo no se lo doy a nadie, si me deshiciera de este brazo moriría atragantada. Este brazo es el que aprieta mi vientre, el que hunde su mano en mi garganta para que las palabras salgan, porque mi brazo sabe que las palabras son como trozos de carne que me atoran, si no tuviera este brazo tampoco podría hablar, porque este brazo es mi lengua, con este brazo puedo decir lo que la lengua se calla, podrían cortarme la lengua pero no el brazo, por eso no siento ningún miedo cuando tengo la lengua dentro de tu boca, porque aunque la arrancaras me quedaría este brazo.

Con este brazo me sostengo, con este brazo lucho cada día. Cuando me pierdo es este brazo quien me encuentra, cuando me desespero es este brazo quien me calma, este brazo es mi memoria, este brazo es quien me saca a flote, quien jala de mí, quien me aturde para arrastrarme hasta la orilla, este brazo se compadece de mí más que nadie, me saca el agua que he tragado, me golpea el corazón para que ande, si no fuera por este brazo no sé qué sería de mí, por eso sigo a mi brazo, porque este brazo es capaz de encontrar lo que yo no hallo, por eso es él quien escribe, porque si escribiera yo, no encontraría las palabras necesarias, en cambio mi brazo es exacto,

porque mi brazo sabe que si no soy capaz de resistir, que si me agoto de ver todo el tiempo lo mismo, que si me canso de escuchar las mismas palabras idiotas, que si me harto de ver a la misma gente como en un cinematógrafo de barrio, que si me aburre ver con mis ojos sus ojos pajes desesperados de fama, de una fama gris de estrella de cinematógrafo de barrio, porque mis ojos se cansan de ver tanto, todo igual, repetido, mi ojos se hartan tanto que se harían sal si vieran que algo nuevo pasara, porque esta ciudad se detuvo antes que llegáramos yo y mi brazo, esta ciudad sombría ya no se desempaña, esta ciudad es inalterable, esta ciudad quisiese ser rubia, esta ciudad quisiese beber whisky cuando se muere de hambre y si este brazo no fuera fuerte nos habrían arrancado medio pedazo, pero a mi brazo nada de esto lo derrumba porque mi brazo es ciego, mi brazo es sordo, mi brazo sólo escucha la sangre de él. Sabe que cuando no dé más deberá tomar la empuñadura y rajar la muñeca de mi otro brazo, sabe que aunque son pares sólo él puede hacerlo, sabe que él será el último en abandonar, lo sabe, como sabe también que será capaz de dejar de escribir porque escribir me daña a veces, mi brazo sabe que escribir daña porque es él quien escribe, cuando mi brazo escribe sabe que está doliendo, quemando, sabe que me revuelvo toda, por eso mi brazo dejaría cualquier cosa para calmarme. Es este brazo quien te olvida, no yo, porque mi brazo sabe que estando juntos somos capaces de resistir tu falta, que podemos trazar tu recuerdo, en cambio si me faltara este brazo yo me quedaría muda, me quedaría postrada, no podría resistir, no podría, por eso no te doy este brazo ni se lo daría a nadie, porque este brazo es el único capaz de librarme de mí".

Malú Urriola

jueves, mayo 26, 2011



Actuar para Vivir

Cada parto es doloroso:

Se estira la piel hasta confundirse con el aire que circunda tu cuerpo,

Se extiende el lienzo en el que registras tu cara en mil expresiones.

No sabes dónde estás.

El parto es un acto jodidamente improvisado,

Es olvidarse de todos los juegos, los roles, los protocolos;

Ni siquiera es un acto espontáneo,

No existen registros ni conciencia,

Es un acto impulsivo en el que clamamos por la vida.

Los recuerdos son retazos que no saben reales

Y se reconstruyen las historias que intentaron la trascendencia;

Las reencarnaciones se suman

Como un río vertiginoso

Y todo es presente.

Tic tac, tic tac,

El tiempo y la espera no existen,

Nacemos para recordar que tenemos que morir

Y la muerte se aparece como una oferta

Seductora a no dejar de nacer.

Nazco para morir,

Para acordarme de vivir,

Y entonces ya no tiene sentido

La agonía de sentir lo que pierdo.

Busco nada en particular, lo busco todo.

Nos vemos entonces,

En el beso al dorso del abrazo,

En el monte para cuando abras las persianas

Y dejes entrar al sol.

Ojos tristes visionarios

A la luz de tu belleza

Estremecen este mundo

Y lo hacen más humano.

Vete de aquí

Escrito Por: Javier Villegas.


Andanzas de Paz

Luego de esperar nueve meses este parto doloroso, abro las persianas y dejo entrar el sol. Me descalzo los pies y comienzo la marcha con un andar un poco más liviano, mis pies se han desacostumbrado al suelo gélido, estuvieron mucho tiempo acurrucados entre mantas y calcetines que le acomodaban, pero que a la vez impedían su libertad callejera, impedían sus andanzas, los rasguños y moretones, que los preparan para la acción.

Sus imperfecciones habían sido limadas por el descanso en otro, por la comodidad de la ceguera, por la inexistencia del sol, por el aguante de la vida.

Luego de 9 meses de no caminar, del estancamiento a causa del miedo, y el miedo frente a la revelación de la verdad, mis pies descalzos se enfrentan a las astillas, se bajan de aquella cama, cual nube blanca alejada de la realidad.

Ellos no quieren correr desesperadamente sin control, desean sentir barro y agua de la lluvia, se han desprendido del peso, ellos desean levedad, tranquilidad, andanzas de paz.

Escrito por: Francis Villegas

viernes, mayo 20, 2011

Problemas de comunicación.

La perfección habría sido quizás, el no conocernos, mi inquietud quizás sería el mirarte y no saber nada de ti. Ver tu silueta reflejada desde una banca, probablemente leyendo un buen libro en un parque de la región metropolitana, sin confusión de nombres, ni posicionamiento de privilegios.

Como un personaje que retiene la realidad y detiene el tiempo en el transcurso, donde imagina una mujer que no conoce y que su intelección no logra alcanzar, como una figura poco definida y quizás muy poco real, la oposición misma de sus entrañas, como una dialéctica que florece y se complejiza con cada pestañeo que interrumpe la continuidad de una mirada perdida en la nada.

La catarsis de todo esto quizá sea destruirte en mi conciencia y restituirte al mismo tiempo en mí ser como la visión de un perfecto desconocido, construyéndote como lo que verdaderamente eres y no necesariamente lo que no eres de ti mismo.

Quizás, la perfección es que me hubieran engendrado como una nonata muda, ya que hay veces en que las palabras nos distancian, siendo los silencios los que nos devuelven a nosotros mismos, enterneciéndonos con cada no hablar. El halito de la vida volvería a mí si supiera realmente quien soy y que es lo que realmente represento en tu cálido mundo.

Una imagen dice mucho más que irrepetibles declaraciones de amor, una imagen puede destruir todo lo reconstruido. La silueta de la mujer en la barra con medias caladas seduce, pero también provoca desconfianza.

Quizá debamos hacernos la pregunta de por qué lleva tanto tiempo sentada allí; hay veces que la ciudad se vuelve oscura y abandona, deja a la deriva, a veces la cuidad se vuelve un puto lugar y no hay mas donde esconderse que bajo las luces de neón.

Muchas veces el escote y la barra proporcionan una apariencia violenta para el espectador, pero perfecta para la sobrevivencia.

Dicen que aquella mujer no ama ni siente, que solo se satisface, nadie se imagina porque aquella mujer toma tan determinada posición, nadie sabe si alguna vez se enamoro o se dejó amar. Nadie saber qué mujer era antes de sentarse en esa barra, nadie sabe nada antes de que ella cruce las piernas.

Es importante saber que aquel relato muchas veces no interesa, el misterio parece ser mucho más excitante que la verdad, la verdad parece ser un vomito que nadie quiere oler, nadie quiere oler el vomito de la mujer de la barra, ni menos probarlo como un dulce bocado.

Todas las tardes la mujer de la barra se sienta sola en el mismo lugar, al igual que el joven que probablemente lee un libro interesante en la banca del parque.

Lamentablemente el muchacho nunca visita aquellos antros, quizás prejuicios o desaventuras lo sitúan en aquella posición, la mujer no visita el parque porque le duele recordar su niñez, el muchacho probablemente no quiere repetir malas experiencias, la mujer prefiere no correr su maquillaje con lágrimas de un pasado remoto, él dice que no recurre a aquellos antros porque es como retroceder y que las mujeres que se sientan en aquellas barras son como sombras que no reconoce.

martes, mayo 17, 2011


Carta escrita en una servilleta

Habrá algún momento en que las lógicas personales se revuelvan.

Luego de la destrucción, luego de la pequeña masacre en donde nos mutilamos mutuamente, tú te vuelves un ser virginal, un ser que se desprende poco a poco. Un ser, que crea un meticuloso capullo que rodea su cuerpo para no salir por un buen tiempo, te quedas ahí envuelto, esperando apaciblemente, esperando que pasen temporadas eternas, el tiempo que sea suficiente.

Te envuelves en tus hilos melancólicos, esperando el día en que nuevamente te crezcan las alas.

Luego de un tiempo has creado de ti, una especie maravillosa, que expande sus alas recibiendo al nuevo mundo, con el alma y el corazón limpios, donde las heridas, el desamor y el dolor, se transformaron en materia prima, para crear aquel capullo, el que se convierte en las alas mas verdaderas que he visto hasta ahora.

Luego de la pequeña masacre, yo me alimento de dolor y de vacio, cayendo en lo más profundo, me alimento del fuego y del pecado, de las ansias carnales de la masturbación dolorosa, de mis pocas ganas, de desvarío.

Camino sola hacia un túnel que simula el fin, antes de alcanzar la luz mi ser explota en llamas, sucio y adolorido, transformándose en cenizas, las cuales parecen a primera vista, mugre de callejón, las que luego brillan distinguiéndose de la porquería.

Desde las cenizas, yo vuelvo a renacer, como un pájaro que vuela alto, que no teme a las distancias entrañables, un renacer.

Este renacer se confabula de formas diferentes, ambos merecemos alas para volar lo más lejos, sin pensar en lo que espera nuevamente en el subsuelo, podemos volar juntos o separados, quizás llegue el momento en que volvamos a caer en este amor visceral, podremos ahora convertirnos en peces.