lunes, febrero 04, 2013

Reflexiones filosóficas de medianoche




En ciertas ocasiones por la noche, me invade el ímpetu y la intención de querer decir algo coherente, es como si las palabras estuvieran ahí atragantadas mucho antes que el discurso mismo, mucho antes de saber qué es lo que quiero y necesito decir.
Esta es una noche de aquellas, sola en mi habitación, escucho viejas canciones que su funcionalidad recae en dar cierta ambientación a mis pensamientos desordenados. Una vez más, me revuelvo en el cuestionamiento del sentido y razón de una infinidad de cosas, en la noche de hoy, lo vinculado a las relaciones humanas, a los besos, abrazos,  caricias,  coito,  la hermandad, el compañerismo,  la pasión,  la libertad y la libertad vigilada. Pienso en ti, y pienso en otro desde mí, desde mi experiencia como devoradora de caricias y receptáculo de fluidos, desde mi deseo y las ganas que tengo que esto no sea ficción.
A través del recorrido de mi vida he estado presente en innumerables simulacros del amor de diferente índole, para otros he sido muchas mujeres, he sido añoranza, recuerdo y  odio, un enjambre de sentimientos confabulado en situaciones que han ido perdiendo sentido para mí, me cuestiono si realmente el amor existe, o si, simplemente es algo que deseamos sentir y que finalmente nunca sentimos, si el amor es una muletilla de nuestro inconsciente vinculado al eterno retorno de una búsqueda anémica idealista de lo que deseamos, a veces me cuestiono si realmente ese deseo nos pertenece o si es de libre mercado, si es de libre mercado es reemplazable y desechable, mis razonamientos están llenos de desesperanza y aburrimiento pero mi experiencia corporal cada vez se llena de nuevas sensaciones
Toco y huelo tu cuerpo y me acerco a la esencia de algo desconocido, tus manos cuando se posan en mi cuerpo detonan un sentimiento liberado de toda angustia , cuando no está sucediendo lo deseo, pareciese que no existen palabras, mis manos ya están cansadas de intentar escribir algo coherente sobre lo experiencial, mis recuerdos se vuelven monotemáticos en torno a lo vivido contigo, evocan aquella felicidad, que no sé si es real. Finalmente como decía Lacan, es algo a lo cual no podemos acceder.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No has perdido el don para nada.

Anónimo dijo...

concuerdo.

Aldo Ahumada Infante dijo...

Pasé por esas casualidades de la vida por aquí, sin golpear la puerta, pero me imagino que este hogar está abierto para visitas desconocidas. Muy lindo descubrimiento.

Saludos.