sábado, julio 21, 2007

Paradoja,
Gargantua y pantagruel.



Primera escena:
Momentos pánicos de la desidia.

Sentado en un hongo gigantesco esperando el metro que se asomaba ya por la esquina del frente, pensando en los fideos con salsa que su abuela iba a cocinar aquella mañana para el, se sentía solo, verdaderamente solo sentado ahí lleno de gente que le escurría por los ojos formando lagañas tal cual al efecto conjuntivitis, ya nadie se asomaría a mirarlo por las ventanas, la gente se le pegaba en los ojos haciendo su vista borrosa, y mas borrosa entre fideos con salsa y las obras irrepetibles que el iba creando en su mente, sin que nadie se percatara de aquello.

Segunda escena:
El paroxismo de esta forma de arte.

Entre los presentes y ausentes se formo la revuelta contra la realidad, los perdidos aun no llegaban y los encaminados venían en camino.
El corría y corría desesperadamente por el camino de ida contrariamente a la gente como subiendo por la escalera de bajada, huyendo del agua que escurría desde la línea del tren hasta el retrete de baño de su propia casa, el no se quería bañar aun, por que el precisamente se había bañado el día anterior para poder salir a la calle.

Tercera escena:
Obras irrepetibles.

Por si no lo imaginan el sigue corriendo mas desesperadamente aun pero ya no es del agua señores, ya no, el corre frenéticamente y no sabe de quien, pero hay una sombra que persigue sus pasos y aunque el corra y corra sigue pegada a la planta, en lo que termina de su cuerpo, a veces avanza/balanza/macarrón delante de el (arrancando) y otras veces va detrás , cual asesino sigue a su victima por el borde de la misma línea del tren, el cierra y abre su boca escuchándose de la forma , cual se allá tragado un micrófono que conectado aun aparato para escuchar vinilos, sujeta con su aguja un vinilo que chilla y chilla, este efecto causa que el agua del baño(perteneciente a la escena dos) burbujee y el sujeto que lo persigue vacile un poco al mismo tiempo que el vacila con el agua que escurre bajo sus pies.

Cuarta escena:
Persona personaje
Persona trance

Por si no lo siguen imaginando el hombre sigue corriendo, no sabiendo precisamente de quien ni de que, solo sigue corriendo como un estúpido, poniéndole acción a sus movimientos con la música de sus audífonos, creando un mundo totalmente paralelo (pero dentro de la realidad), no poniendo atención que para la gente que lo observa parece un loco sacado de una paradoja sin sortilegios, actuando como un perro, arrancando de su propia sombra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

te extraño vuelvo pronto :(

un lola barial dijo...

que onda tu texto que está increible...